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6a. Ord. año impar antes Cuaresma (Id=147)
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Escucha, Señor, mi voz y mis clamores. Ven en mi ayuda; no
me rechaces, no me abandones, Dios de mi salvación.
Oremos:
Dios nuestro, fuerza de los que en ti confían, ayúdanos con tu gracia sin la
cual nada puede nuestra humana debilidad, para que podamos serte fieles en la
observancia de tus mandamientos.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Borraré de la superficie de la tierra al hombre que he
creado
Lectura del libro del Génesis
6, 5-8; 7, 1-5.10
Al ver el Señor que crecía en la tierra la maldad del hombre
y que todos sus proyectos tendían siempre al mal, se arrepintió de haberlo
puesto sobre la tierra. Y, profundamente afligido, dijo:
"Borraré de la superficie de la tierra a los hombres que he creado; a los
hombres, a los animales, reptiles y aves del cielo, pues me arrepiento de
haberlos creado".
Pero Noé obtuvo el favor del Señor.
El Señor dijo a Noé:
"Entra en el arca tú con toda tu familia, pues tú eres el único justo que
he encontrado en esta generación. De todos los animales puros toma siete
parejas, macho y hembra; también de las aves del cielo toma siete parejas,
macho y hembra, para que se conserven sobre la tierra. Porque dentro de siete
días haré que llueva sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches, y borraré
de ella a todos los seres que he creado".
Noé hizo todo lo que Dios le había ordenado.
Y al cabo de siete días cayeron sobre la tierra las aguas del diluvio.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Sal 28, 1a.2.3ac-4.3b y 9c-10
Dios bendice a su pueblo con la paz.
Dóminus benedícet pópulo suo in pace.
Alaben al Señor, hijos de Dios, alaben la gloria del nombre
del Señor, póstrense ante el Señor cuando manifiesta su grandeza.
Dios bendice a su pueblo con la paz.
Dóminus benedícet pópulo suo in pace.
La voz del Señor sobre las aguas, el Señor sobre las aguas
torrenciales; la voz del Señor es potente, la voz del Señor es majestuosa.
Dios bendice a su pueblo con la paz.
Dóminus benedícet pópulo suo in pace.
El Dios de la gloria ha tronado, en su templo todo grita;
¡Gloria! El Señor domina las aguas desbordadas, el Señor se sienta como rey
eterno.
Dios bendice a su pueblo con la paz.
Dóminus benedícet pópulo suo in pace.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
El que me ama cumplirá mi Palabra y mi Padre lo amará y haremos en él nuestra
morada, dice el Señor.
Si quis
diligit me, sermonen meum servabit, et Pater meus diliget eum,
et ad eum veniemus
Aleluya.
Cuídense de la levadura de los fariseos y de la de Herodes
† Lectura del santo Evangelio según san Marcos
8, 14-21
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, los discípulos habían olvidado llevar
alimento, y sólo tenían un pan en la barca. Jesús entonces se puso a
advertirles, diciendo:
"Abran los ojos y tengan cuidado con la levadura de los fariseos y con la
levadura de Herodes".
Ellos comentaban entre sí, pensando que les había dicho aquello porque no
tenían pan. Jesús se dio cuenta y les dijo:
"¿Por qué están comentando que no tienen pan? ¿Aún no entienden ni
comprenden? ¿Siguen con la mente cerrada? Tienen ojos y no ven, tienen oídos y
no oyen. ¿Es que ya no se acuerdan? ¿Cuántos canastos llenaron con lo que sobró
cuando repartí los cinco panes entre los cinco mil?"
Ellos contestaron:
"Doce".
Jesús insistió:
"¿Y cuántos canastos llenaron con lo que sobró cuando repartí los siete
panes entre los cuatro mil?"
Le respondieron:
"Siete".
Jesús añadió:
"¿Y aún siguen sin
comprender?"
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Dios
nuestro, que en estos dones que te presentamos has otorgado al ser humano el
pan que lo alimenta y el sacramento que da nueva vida, haz que nunca llegue a
faltarnos este sustento.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Jesús, buen samaritano
En
verdad es justo darte gracias, y deber nuestro alabarte, Padre santo, Dios
todopoderoso y eterno, en todos los momentos y circunstancias de la vida, en la
salud y en la enfermedad, en el sufrimiento y en el gozo, por tu siervo, Jesús,
nuestro Redentor.
Porque él, en su vida terrena, pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos
por el mal.
También hoy, como buen samaritano, se acerca a todo hombre que sufre en su
cuerpo o en su espíritu, y cura sus heridas con el aceite del consuelo y el
vino de la esperanza.
Por este don de tu gracia, incluso cuando nos vemos sumergidos en la noche del
dolor, vislumbramos la luz pascual en tu Hijo, muerto y resucitado.
Por eso,
unidos a los ángeles y a los santos, cantamos a una voz el himno de tu gloria:
[Misa]
Una sola cosa pido al Señor, es lo único que busco: habitar
en la casa del Señor todos los días de mi vida.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Que nuestra participación en este sacramento, Señor, signo de la unión de los
fieles en ti, contribuya a la unidad de tu Iglesia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
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